Vamos a dar algunos consejos para hacer que vuestro entrenamiento sea más eficiente. Es importante que el entrenamiento los más efectivo posible si quieres conseguir tus objetivos.

Hidratate

Cuando practicamos actividad física, nuestro cuerpo regula su temperatura a través del sudor. Hasta aquí todo es obvio, pero, si sabemos que perdemos líquidos, ¿por qué en muchos entrenamientos la hidratación pasa a un segundo plano? Los primeros síntomas de la deshidratación (incluso cuando esta no supera el 1 o el 2%) ya son el aumento de la temperatura corporal y la frecuencia cardíaca. Por ello, es fundamental que nos hidratemos a la hora de practicar actividad física.

Descansa

Descansar bien y dormir las horas suficientes es realmente importante para el ejercicio físico. Así, se recomienda dormir como mínimo unas siete u ocho horas diarias. Mientras dormimos nuestro cuerpo regenera todos nuestros tejidos. Cuando entrenamos sometemos al cuerpo a un esfuerzo y durante las horas en las que dormimos recupera energía.

Es necesario tener tanto el suficiente descanso como que es sueño sea de calidad para que se lo más reparador posible.

Calienta siempre

El calentamiento es una actividad preparatoria previa a la práctica de ejercicio. Su realización es necesaria tanto para prevenir lesiones como para aumentar el rendimiento posterior que requerimos durante el entrenamiento efectivo. Esta mejora en el rendimiento se da por diferentes causas fisiológicas:

  • Aumento de la temperatura central.
  • Aumento del flujo sanguíneo.
  • Aumento de la conductividad de impulsos nerviosos.
  • Aumento de la movilidad articular al disminuir la viscosidad en músculos, ligamentos y tendones.

Por lo tanto es necesario realizar un buen calentamiento antes de realizar cualquier actividad física, para preparar al organismo a realizar un esfuerzo.

Focaliza tu entrenamiento a tu objetivo

Realiza el entrenamiento más adecuado al objetivo que estés buscando. Fíjate un objetivo real a medio y largo plazo y realiza el entrenamiento más adecuado a la consecución de ese objetivo. En el centro te asesoraremos de cuál es el entrenamiento más adecuado.

Haz entrenamiento de fuerza

Independientemente de cuál sea tu objetivo, al menos realiza 2 sesiones de entrenamiento de fuerza a la semana. Este tipo de entrenamiento tiene muchos beneficios para la salud, entre otros los siguientes:

  • Disminuye la inflamación crónica.
  • Aumenta oxidación de grasas.
  • Mejora densidad ósea.
  • Reduce grasa visceral.
  • Aumenta masa y calidad muscular.
  • Mejora la sensibilidad a la insulina.
  • Mejora tensión arterial…

Realiza entrenamiento de alta intensidad

Lo puedes realizar adaptándolo a tu condición física. Es un gran complemento si tu objetivo es la pérdida de porcentaje graso y fundamental para aumentar el consumo máximo de oxígeno (hará que rindas más en actividades de larga duración). Lo puedes realizar 2 o como mucho 3 veces a la semana.

Constancia

Es importante que seas constante en el entrenamiento ello te llevará al éxito. La actividad física es la mejor medicina que puedas tomar por lo que si tomas un poco de este medicamente tu salud lo agradecerá.

Para ello monitoriza tu progreso, establécete pequeñas recompensas y disfruta del camino (no te obsesiones con el resultado).

Técnica de los ejercicios

No dejes de lado en tu entrenamiento la técnica de los ejercicios, es importante para prevenir lesiones articulares y musculares. Es uno de los errores más comunes, se prioriza en la carga o intensidad dejando de lado la técnica, progresa en estas variables cuidando la técnica.

Variabilidad

Haz que tus entrenamientos sean los más variados posibles, eso hará que tu adherencia al entrenamiento sea mayor, esto te permitirá mantener el entrenamiento durante mayor tiempo.

Y sobre todo disfruta del entrenamiento.